lunes, 30 de enero de 2012

MECERSE EN EL TIEMPO




El paso de los años, convertido en montaña,

hace que nos mesamos sobre el viento del tiempo;

el paso de los años, sobre el cuerpo sumiso,

hace que nos sintamos como bestias montadas.



El paso de los años huele a fresco y a muerto;

no todo es victoria al ver esas montañas,

sino hondonadas y valles, unos a veces con luces,

y en otras en el reino de las sombras infinitas...



Hay veces en que el tiempo es feliz como hamaca

pero en otras es látigo que golpea en la cara,

en la frente, en la espalda, en el cráneo,

en las nalgas...y en el alma dolida

que conoce las sombras, luego de ver la luz

de frente en la montaña...



UNO



Veremos a las flores como pájaros atados

veremos a las flores como plantas con alas;

veremos a la vida como si no hubiera muerte

y veremos de frente, sin ocultar la cara...



La mirada en los ojos del otro es un reto,

la mirada del otro puede ser caricia

o afrenta; puede ser que te acuse

o sólo te apapache; pero eso no

siempre, no, siempre, no siempr es de ese modo

pues a veces se tiembla sin que haya viento

alguno que mueva las hojas de los árboles.



DOS



Dios vino aquí y mostró, que la vida no existe,

que la eternidad es un hecho verdadero;

venció a la muerte y se fue a esperarnos a todos

en el reino de paz, de amor y de sosiego.



Mientras me meso en la zozobra,

y deseo que todos entendamos

que la llamada vida es sólo

un tropezón insensato, pero necesario...

1 comentario:

Benjamín Adolfo Araujo Mondragón dijo...

Escrito el 30 de enero de 2012; publicado el mismo día; minutos después de ser escrito...