domingo, 3 de febrero de 2013

METAMORFOSIS DEL CLAVEL, Benjamín Araujo.


METAMORFOSIS DEL CLAVEL


…pero el alba vino
venía con un nudo en la garganta…
Rafael Alberti



Yo también quise ser caballo,
alguna noche anterior a mi nacencia.
Yo también,
intuyo, que no recuerdo,
intuyo
quise saltar a una alcoba,
ser caballo y ser gallo,
pero sólo recibí pastos amargos,
pese a que el cielo y la mar
se me hacían pequeños
y hubo momentos
en que no supuse que me atragantaba.

Nunca hubo quien me mostrara
que después de los establos
iba a ver sombras.
Y aunque pude hallar lugares
en las sábanas
y amar se me dio como
bendiciones en exceso,
no imaginé que la aurora
no pudiera instalarse todo el día;
aunque sí me lo enseñaron,
sólo aprendí hasta que lo enfrenté:
hay muerte en los campos,
en muchos campos.
Pero enramadas de júbilo y laureles,
Eso no lo viví;
si acaso aluciné
que ocurría, pero siempre
la vigilia me traicionó
con otros finales;
por eso, nomás te pido
déjame escurrir a mares como cascada
mi tristeza infinita,
trenza de desencanto
que acaricio
y que lloro. 

sábado, 2 de febrero de 2013

LOTERÍA, Benjamín A. Araujo M.


LOTERIA

…Y está en las manos el solemne
fulgor; el número premiado
en esta lotería de campanas.
RUBÉN BONIFAZ NUÑO

La vida es una casualidad,
bien presentada;
el humilde candor de las cigarras,
el ronroneo de un gato,
el amigable amago de los canes…

La vida es un tropiezo de Dios,
por las mañanas,
un salto inmenso al vacío de mañana,
un tropezar a antier
para componerlo todo…

La vida es un tinglado sin escribano
alguno; un oropel perenne
frente al berrido del recién nacido;
es un himno al trabajo,
al amor, a la patria,
a las bondades todas del mundo que habitamos.
Es un pan tempranero para el hambre tardía;
y es un miserere nobis para los que murieron…
es un holocausto al futuro
y es un globo de cantoya
como promesa de que amaneceremos…

Finalmente, la vida es una lotería
sin haber comprado boleto alguno
con la certeza de que es el número premiado. 

INTERIORES, Benjamín A. Araujo Mondragón


INTERIORES

En esta hora en que la luz anuncia
las cotidianas profecías,
no cabe ya mirar sino hacia adentro.
Guillermo Fernández

Es un fraude mirar, con documentos,
que hemos nacido solos, y solos moriremos.
Ya no queda más nada, pongámonos un cirio
para cuidar a solas, nuestro personal,
intransferible, siempre fiel, cadáver.

Seamos capaces hoy, de dedicarnos tiempo.
Sólo adentro se entiende qué es estar bien solo.
Bien, sólo cada cual, o mejor cada quien,
entiende qué es aquello de cuidarse en vida,
porque ya se está muerto, desde el nacimiento.

Que la vergüenza azote nuestra mirada.
Que no le dé más tiempo, ni un respiro,
pues todo ha de pasar como si nada y ya.
Ese es cruel destino de toda profecía.

sábado, 19 de enero de 2013

POBREZA


POBREZA
…Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Miguel Hernández

La riqueza del alma, cuenta más que el vestido:
la cartera vacía puede ser para orgullo
y no para ofender el interior del alma
sino para extender las virtudes internas,
y para no pegar balazos a los cuernos
de la luna, que empiezas a mirar e hipnotiza,
que dejas de querer sólo si te gana el sueño…
…y en ocasiones ni así…
pues continúa sedienta el alma purulenta,
el alma purulenta de sed y de ambiciones…

PALABRAS


PALABRAS

Ayer, apenas, vi las sombras del patíbulo;
eran verdes, eran rojas, eran blancas,
tricolores eran;
eran como el color de mi bandera...

Ayer, apenas ayer, las vi ondeando sobre mis recuerdos;
eran verdes, eran blancas, eran rojas y fosforecían
como amenazando al horizonte y a mí, en particular...

Las vi ayer apenas, ondeaban tranquilamente sobre la calle,
en las banquetas del pueblo, ondeaban y parecían
enorgullecerse por sus augurios, nefastos en todo caso...

Miradas en mi entorno, las banderas se ondeaban
sobre mi pensamiento, como fantasmas al viento
que corren en retirada, aceleradamente, en pos de algo...

Ayer, siempre ayer, nunca hoy, tampoco mañana;
menos mañana que hoy, ayer siempre,
como un recuerdo que fustiga mi mente,
que le acosa, le cierrra el paso,
tiende a inmovilizarle, llenarle de miedo,
de temor, de angustia, de pavor.

Nunca sabré acaso de dónde provienen esos miedos.
Nunca. Tal vez estén sembrados en mi conciencia
desde que era sólo promesa inacabada, inalcanzable.
Vi desde lejos un mañana luminoso.

¿Lo vi o lo soñé? Era sólo un sueño:
pero resultaba tan feliz como una pintura al óleo.

E S T A M O S


ESTAMOS


Estamos como siempre
plantados en el patio,
el camino es muy largo
y tal vez ya no avancemos.


Estamos muy conformes
con esta vida inherte,
pero algo nos impele
a buscar horizontes.


Estamos muy vistosos,
coloridos acaso; tal vez
metidos, perpetrados,
al acecho del ruido
como queriendo acallar
nuestras conciencias tardías...


Estamos, y no estamos,
casi, casi, paramos
en un hoyo quemamos
nuestras prisas por tiempo...
y ya no destrozamos
acaso nos morimos
y nunca nos velamos
tal vez ni lo sentimos...


Estamos dando gracias a la vida,
pero nunca perdemos el crítico
instinto, mordaz, siempre bufón
de lo que acaso ya es ida...


Estamos, por siempre agradecidos,
pero acaso el futuro se esconde
y enmohece por tantos tiempos idos...

LA MUERTE


LA MUERTE

“La muerte es el olvido.
Entonces la capacidad
que tengamos de mantener el recuerdo,
el tiempo que podamos hacerlo,
es nuestra única
victoria sobre la muerte”.
Carlos Fuentes Macías.
Recordemos por siempre,
hagamos revivir a nuestros muertos.
Mantengamos prendida esa antorcha
de vida que es el recuerdo vital
para los fallecidos;
sólo el olvido mata,
sólo la falta de memoria duele,
sólo crea heridas y resquemores olvidar
para siempre.

Y sólo si mantenemos esa vela prendida
estaremos prendados a nuestros muertos
pues sólo de ese modo les daremos vida
para que resuciten en nuestra mente
siempre…siempre…siempre…
cada momento de recuerdo
es una lámpara votiva
para hacer vitalicios
a nuestros difuntos.

Guardemos en nuestros corazones
la llama del recuerdo,
no permitamos que ese fuego se apague
dejémonos abrazar por los recuerdos
seamos antorchas encendidas
por siempre, siempre, siempre…

Mi hermano, Carlos; mi madre,
Guadalupe; mi padre, Adolfo;
mis abuelos paternos, Rafael y Dolores;
mis abuelos maternos, Teodoro y Elodia:
mis tías paternas: Carmela, Lupita y Gelo;
mis tías maternas: Ofelia y Graciela…

Todo mi panteón personal,
que huele a incienso…es, vive, permanece,
porque lo pienso y porque lo recuerdo.

Mis tías y tíos políticos: Esperanza, Jesús,
Alberto; y mis mentores y amigos:
Heriberto, Rodolfo, Alejandro, Jorge Raúl,
Arturo, Enriqueta, Hernán…viven, vivirán
para siempre, en este florilegio de memoria
que es la memoriosa resurrección de los
seres queridos.