martes, 15 de noviembre de 2022

 N O T I C I A

Noticia
Estamos en pleno cerro. La altura es espléndida. La vista, inmejorable. Mi respiración se ha tornado, poco a poco, más acelerada. Subir ha sido toda una aventura. Ahora: a lo que vinimos.
Ella me mira. Sus ojos son tristes, parecen arrepentidos. Pero su voz es firme y lentamente me pregunta: ¿qué esperamos?
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La noticia, al otro día, en los diarios, en internet y por la televisión hizo notar la locura de esa pareja romántica que, recién casados, optó por el suicidio.

 Contrito y apagado,

como el azufre en el agua
mi espíritu se niega a oscurecer
y saca llamas del agua que le sofoca;
no aprende a estar callado,
y como líquido que es no se abandona.
La suerte es que la paz no existe
si no la provocas y la alimentas
para que crezca y se multiplique;
son tus actos los que la producen
¿qué esperas? ¡Muévete, ve
y alcanza a tu ser que has perdido!

 ESTRAFALARIO

Estrafalario
No se puede ver normal
que alguien piense en la paz,
mucho menos que solicite
para los demás salud y bienestar.
Se trata de un tipo estrafalario,
dicen todos;
él lo escucha y sonríe,
vuelve a tomar su lap top
y continúa escribiendo.
Se trata, dicen todos,
de un anormal:
"no solo es indígena,
se dice poeta y no hay duda
que está medio loco
porque ha reclamado
a todo mundo y a nadie,
a quien le escucha o desea oírle
que lo que hicieron
los militares y la OEA
a Evo Morales, el fulano
que era presidente;
otro indígena chiflado;
creo que era hasta comunista,
fue una trastada, dice él".
A todo mundo ha molestado
este estrafalario sujeto
dedicado a la escribanía
y a la política izquierdosa...
Qué lástima que haya figuras
como ésta.
de este estrafalario sujeto
en nuestra América Latina.
Pronto se acabarán
en la medida en que vean televisión,
no lean tantos libros
provocadores
y
se enseñen a obedecer
los dictados del Imperio.

miércoles, 23 de febrero de 2022

asamblea de palabras #poesía: Poema del día: "Los que regresan de la guerra", de...

asamblea de palabras #poesía: Poema del día: "Los que regresan de la guerra", de...: Los que regresan de la guerra se liberan de la sombra y de los olores No les basta un tronco que se levanta al filo de la noche Ni la miel g...

jueves, 8 de diciembre de 2016

SUPLICIO, Benjamín A. Araujo Mondragón

SUPLICIO

Estuve en esa silla esperándote siempre
pero nunca llegaste y ofrendaste mi vida;
yo tuve de amor infinitas sed y hambre
y siempre me negaste de venida y de ida.

Esa silla es mi banca de dolor infinito
porque ya me perdiste desde esa madrugada
y estoy aquí esperando doblado, suavecito,
para que al fin no pierda y me lleve la fregada…

Mi cariño es eterno y se alimenta de odio.
Tiene piedras de olvido y retoña cariño.
Pero pienso no ésta ¿la existencia del tedio?

Mis dudas se alimentan de mi falta orgullo
y todo me entretiene en tensión infinita
pero tal vez termine en nada: Perogrullo.

lunes, 21 de noviembre de 2016

EXTINCIÓN, Benjamín A. Araujo M.

EXTINCIÓN
No me muero de amor.
Muero por verte
clavada, aquí, en mi cama
y entregada a mi sin prisas
ni retobos; no me muero,
mi amor; no, no me muero,
pero si ya no estás me seco
como una planta que nunca
hayan regado, la lluvia
de mis lágrimas, no consigue
calmar mi seco suelo y...
muero, simplemente, no crezco:
¡me extingo sin tus besos!

lunes, 17 de octubre de 2016

"A SURCO..." DE BENJAMÍN ARAUJO MONDRAGÓN, Gildardo Montioya Castro

A SURCO DE PROPÓSITOS 
de Benjamín Araujo Mondragón

Gildardo Montoya Castro


   Cuando desde la capital mexiquense, vía internet, Benjamín Araujo Mondragón, poeta, cuentista, ensayista, periodista, promotor cultural y asimismo autor del trabajo Será mi asilo el mar. Biografía de José María Heredia y Heredia, el cual fue un poeta y libertario cubano, quien falleciera en la ciudad de México en 1839; cuando, insisto, me pidió le consiguiese un espacio para presentar su nueva propuesta poemática intitulada A surco de propósitos, en esta Feria del Libro de Chapingo, en la parte conclusiva de su mensaje apuntó: "Diles que yo fui el creador, el diseñador, de la Primera Feria del Libro en Chapingo"; y, así, al asumir la misión encomendada por mi amigo, por supuesto que no olvidé la puntilla, el énfasis final de su recado: "Diles que yo..."; pero, además, preparé en mi alocución la nutrida, diversa foja productiva en el ámbito cultural de Araujo Mondragón; dije, por ejemplo, que él, precisamente, se había desempeñado como jefe de Publicaciones en la UACh, en los años 1984-1986, cuando era Director de Difusión Cultural el también escritor Ignacio Betancourt Robles, tiempos que corresponden a la brillante gestión del doctor Ignacio Méndez Ramírez como rector de nuestra casa de estudios; señalé, a la vez, que entonces Benjamín Araujo, al frente del Departamento de Publicaciones, cumplió una destacada labor editorial al proponer y publicar obras, autores, que no envejecen. Se trataba de textos de una perdurable catadura artística, un profundo humanismo. 

     Nuestro invitado tuvo la acertada visión de introducir en una institución de educación superior, netamente agronómica, libros indispensables como Bajo el oro pequeño de los trigos, de la poeta Enriqueta Ochoa; a la par se editó una antología poética del vate chileno Juvencio Valle, y se dio a la luz un bello libro, Canto a la Tierra, de Antonio Rodríguez, que homenajea a la obra maestra que pintara Diego Rivera en la capilla que hoy lleva su nombre; o se rescató del olvido a Alberto Michel y sus Narraciones, confidencias y otros textos. Emparentado con ello, no olvido aquella ocasión que Benjamín, emocionado, se acercó a mi lugar de trabajo para mostrarme, esto si mi mala memoria no hace de las suyas, un ejemplar de la revista Vuelta, de Octavio Paz, donde aparecía un comentario del reconocido ensayista y poeta Gabriel Zaid, quien miraba con buenos ojos que una institución científico-técnica hubiese tenido el tino de volver a editar el mencionado texto de Alberto Michel... Total, que cuando expuse ante Graciela Flores, actual jefa de publicaciones de Chapingo, este nutricio, vasto recuento del paso de mi amigo por estos lares, ella, con prontitud, respondió: "Por supuesto, será un honor recibirlo".

     Dicho esto, ahora es el momento de que abordemos propiamente el libro que nos reúne,  intitulado A surco de propósitos, texto que permitió a su hacedor entrelazar en un solo viaje los trabajos  A propósito (1981) y Surco de palabras (1984), con el agregado de versos de su más reciente etapa creativa... Pero ¿qué papel cumple la literatura, la poesía, la palabra en nuestro escritor toluqueño? Un principio de respuesta sería anotar que tiene publicados por lo menos diez títulos; indicar que ha participado con sus versos en treinta antologías; pero quizá lo más preponderante a destacar es su sólida convicción de que la palabra-palabra, aquella que va más allá del simple lenguaje, la palabra que busca imantarse en el lector, esa palabra debe sellar un compromiso destinal, definitivo, con asuntos cruciales, impostergables, que todo artista debiera atender: la belleza, la bondad, la ternura, el amor, la solidaridad y la escamoteada verdad. De ahí que exprese continuamente, en los foros donde se presenta, su disgusto, su total rechazo de lastres tan en boga en los tiempos que vivimos, esto es : la mentira, la corrupción, la falta de democracia, luego de lo cual,enfático, suele proferir: "Me parece terrible la demagogia". En ese sentido, A surco de propósitos conforma una retrospectiva vivencial, existencial, amorosa y de notable, sentida fe política. Vale señalar que Benjamín lleva en su barcarola de palabras aquellas enseñanzas reveladoras que descubrió allá en la infancia, ese luminoso instante significativo, pues tuvo la oportunidad de convivir en su entorno familiar con hombres sapientes como Ernesto de la Peña y el poeta mexiquense Heriberto Enriquez; este último, dice, le dejó una profunda influencia en su tarea formativa, en su decisión vocacional. El poeta Enriquez lo acercó a la obra de autores tutelares como Horacio, Virgilio, Ovidio, Sófocles; sin olvidar darle a conocer el brioso, explosivo impulso plasmado  por los poetas "malditos": Baudelaire, Verlaine, Rimbaud... Aquí cabe precisar que Araujo, en su libro más reciente y otros de su prolífera pluma, va dejando constancia admirativa de quienes le han obsequiado latencias, modos de ver y vivir el mundo, la condición humana. Sus homenajes, por ejemplo, a Pablo Neruda, Walt Whitman, Miguel Hernández, Efraín Huerta, Tomás Segovia, José Saramago, Facundo Cabral y tantos otros, nos hacen recordar lo dicho por Jorge Luis Borges con trazo asertivo: "Que otros se jacten de los  libros que les ha sido dado escribir; yo me jacto de aquellos que me fue dado leer."

     Al adentrarse en este trabajo es posible constatar aquello que Araujo ha dicho en alguna parte: "Mi filosofía de la vida es muy sencilla: amar"; ese poderoso sentimiento irriga vitalidad, hondura, elasticidad expresiva a su canto que no precisa una temática específica, estacionaria. Podríamos expresar aquí que al poeta Benjamín le ajusta muy bien la sentencia clásica: nada de lo humano le es ajeno; así, con esa entereza, nuestro autor, por ejemplo, puede tomar la pluma para transmitir al lector el sentir paradójico, el filo, las claves de algún infortunio:

                                  Estoy segura de la vida
                                  me dijiste un día
                                  estoy segura repetiste
                                  y lo dijiste firmemente un día
                                  y otro y otro y otro
                                  hasta convencerme
                                  y al día siguiente
                                                          no acudiste a la cita


    En el libro que nos ocupa encontramos aquí, allá, una profunda huella, maridaje, digamos, de su poesía con los intereses del autor por la política, por los aconteceres que buscaban y buscan horadar oscuridades asfixiantes; para decirlo coloquialmente: el poeta no le saca al bulto a labrar versos que más de uno podría calificar como "contestatarios" o "panfletarios". Por ello conviene citar sus propias observaciones sobre el tema en cuestión, esto cuando señala categórico: "Si el autor cree que debe tener una actitud política consciente y definida en su obra, ello de nada le servirá si, antes, no ha aclarado su compromiso con la palabra". 

            Apunté ya que son muchos los versos que parecieran trazados estrictamente por motivaciones de índole social, y sin desdecirme de lo anterior, me permito citar un poema que funde en un todo varias obsesiones del escritor mexiquense. Me refiero a lo que sucede por las calles y lo que sucede puerta adentro, esa música íntima, raíz o guía de lo que somos...  


                                    Sentado en el sofá del pensamiento
                                    aspirando a decir cosas importantes
                                    mi padre
                                    una mañana como cualquiera
                                    antes de salir
                                    de la puerta de casa
                                    me regresó
                                    no te dirijas violentamente
                                    por las calles
                                    no me culpes
                                    equivócate y no implores
                                    ni aprendas
                                    comprométete y ya
                                    yo no he podido
                        

    Un rasgo o recurso expresivo sobresaliente en este libro, es la aparición con cierta frecuencia de textos tocados por la instantaneidad; "minipoemas", los llama el propio autor, cuya eficacia radica en una irónica, lúdica, relampagueante resolución, que nos lleva inevitablemente a recordar las inaugurales propuestas de raigambre orientalista en tierra mexicana vertidas por José Juan Tablada; pero más bien, creo, los poemas de Araujo guardan parentesco con los famosos poemínimos del cocodrilo Efraín Huerta, quien solía definirlos como "una mariposa loca, capturada a tiempo y a tiempo sometida al rigor de la camisa de fuerza".

           Doy dos ejemplos de esta poesía breve que Araujo muestra en su nuevo opus y en su libro precedente, Liturgia amaneceres y otros poemas :


                                   TENER

                                    Entre tener
                                                y no tener
                                     me decidí por su dulzura

                                    --------------------------------------------
                                   

                                    Pausadamente
                                    Pausadamente
                                    No lo olvides
                                                    he de encontrar
                                     tu prisa por la vida
                                             
                               
        
   Otro aspecto notable en esta poesía es el interés del autor por estimular a sus versos de una continua, incesante carga de connotación erótica, esa "poética corporal" o "sed de otredad", según  expresión de Octavio Paz. Los dos libros que contiene A Surco de propósitos despliegan, como ya dije, varios intereses o asombros temáticos, sin nunca dejar de soslayo la necesidad deseante, lo sensual como anhelo, como pérdida, donde cabe la inquietud de una pregunta :
                                                    
                                             ¿Cómo bajaba a ti sin comprenderte;
                                                para entender tu sexo porque me comprendía?

Al mismo tiempo, en el erotismo cabe un cierto sentido del humor tocado por la ironía:
                                                     

                                               Estoy seguro
                                                                        con tu mirada lo subrayas
                                                que tienes un enorme deseo
                                                                                        que no me comunicas
                                                 ...¿qué?... ¿qué no lo sabías?...


      Considero que Araujo Mondragón  ---también autor de los libros Frontera interior, (1994), Apetencias (1999) y Decires (2011)-- centra la fuerza de su lírica en aquello que pedía Nietzche a todo creador: escribir con el fulgor, la intensidad, la música, de la propia sangre; en ese sentido, ante la ausencia de su padre, precisa, testimonia, doliente unción homenajeante, a su árbol primero:

                 Ocultaste la luz,
                 tomaste el camino de la noche,
                 te vestiste de triste
                 y callaste;
                 así tu voz se hizo miel
                 de silencio
                 

       Finalmente, señalo que A surco de propósitos nos brinda la oportunidad de volver a abrazar a un entrañable amigo que, en el ya un tanto lejano 1984, trajo, brindó a Chapingo,  buenas nuevas en la difusión del fenómeno cultural y artístico. Por aquellos días nos conminó a no dejar para mañana la lectura de textos valiosos, interminables, páginas rebosantes de indiscutible universalidad. Entonces, con toda seguridad, Benjamín tenía en mente el precepto borgiano que reza: "Somos los libros que nos han mejorado". Pero también A surco de propósitos permite conocer a un poeta que parte de la idea  de que "la inspiración es sobre todo trabajo; mucha lectura, mucha escritura, mucha autocrítica". Permite también hacer nuestras la animosidad; pero también la ternura, la alegría de vivir, la sensualidad de sus versos que apuntalan la anhelada buenaventura en nuestro paso por la tierra. Decir convencidos, comprometidos: "Mi filosofía de la vida es muy sencilla: amar".