lunes, 12 de septiembre de 2016

EL OTOÑO ME AMAÑA

EL OTOÑO ME AMAÑA

Otoño amarllento, solaceo, levantisco,
anunciador de penas y alegrías matutinas;
quiero mirarte siempre desde mi edad de risco
y pasarme las horas con noches repentinas.
Eres una verdad que se acerca a los fines
y levantas rumores como noticias finas
quiero tenerte siempre como a los delfines
y saber que me quieres con buenas clementinas.
Por eso ya te espero con ansias infinitas
para que el año muera y con él la esperanza
florezca con el nuevo calendario de hojas finas.


Benjamín Araujo Mondragón

martes, 30 de agosto de 2016

AL CREADOR, Benjamín Adolfo Araujo Mondragón

AL CREADOR


Tú Señor de los cielos,
que para entendernos
sufriste en la cruz,
padeciste tormentos,
humillaciones, traiciones,
no permitas que me separe
de ti; y de tus promesas
que son, sintetizando,
la Gloria infinita,
la eternidad.
Dame la fuerza en esta mano
y en la otra, en la cabeza,
en todo el cuerpo para
servir al prójimo y amarlo
sin importar su condición
o estado.
Dame la fuerza para ser
potente refugio de mis
hermanos, de quienes
me busquen; y dame
la fragilidad suficiente
para saber llorar con ellos
si es necesario, o para
darle el aliento y el optimismo
suficiente para hacerles
sonreír frente a todas
las adversidades.
Quiero ser piedra y fortaleza,
refugio y amparo, oídos atentos
y voz sabia y consciente para
dar lo que el prójimo necesita
sea quien sea, incluyendo
a mis enemigos, si los tengo;
y si no los hubiere dame fuerza
para soportar ser bendito por ti
por ser diferente sin envanecerme
ni crear envidias, ni recelos
por los siglos de los siglos, Amén...los
Amén.

HËCTOR O LA AMARGURA DEL VIAJE..., Benjamín A. Araujo Mondragón

HÉCTOR O LA AMARGURA
DEL VIAJE…

... los caballos
haciendo resonar los carros vacíos por los caminos de la guerra.
en duelo de sus conductores sin reproche. Ellos sobre la tierra
yacían, de los buitres más queridos que de sus esposas.
La Ilíada…


Amargura sin fin, en ese viaje eterno,
Héctor arrastra su tristeza en el polvo
la inmortalidad consoladora no existía
mientras Zeus promueve violencia y
más violencia entre los hombres.
Helena mientras tanto, teje y teje
como si la esperanza fuera telar
humano y se pudiera tejer como
una araña lo hace para que caiga
su presa; mientras Príamo sufre
asimismo por la fuerza del poder
de Aquiles, que le ha matado ya
a varios hijos y amenaza con que
Héctor no vuelva nunca más a
gozar con la paz de su casa…
El hombre, incapaz de sentir
su miseria, se doblega al dolor
y jura doblegar a los otros;
eso ocurría con Aquiles, víctima
también de Zeus que doblegó
a Príamo, su padre, y doblegará
a Héctor, como lo hizo con sus
hermanos, víctimas del santo
destino de dolor y de sangre.
Humillación tras humillación,
la fuerza por la fuerza, Agamenón
arrebató a Aquiles su amor, su
mujer, su amada y le humilló
por la fuerza como una ley
implacable, inamovible,
que hace imposible la paz
y el sosiego y las vidas en
calma, en sosiego y amor.
Pareciera una ley inmóvil
caída de los cielos:
la violencia se aferra a los
hombres, los abraza y degüella
para que sólo exista una ley:
la de la fuerza del hombre
sobre el hombre…
Helena teje y teje, como araña
que cose una mentira, espera
lo que no llegará, espera y sueña;
crea un cielo de amor, de paz
y de futuro, que le ha sido negado
por los dioses: no lo sabe y teje,
teje, teje, sin saber que Atenea
goza a su hombre, por engaños
de Aquiles; que se solaza en
una venganza eterna contra todo
que es un modo de vengar la nada.


lunes, 25 de julio de 2016

VAMOS, Benjamín A. Araujo M.

VAMOS

Vamos pues, tú y yo, 
cuando la tarde contra el cielo se tiende
como un anestesiado sobre una mesa;
vamos, a travpes de esas calles medio desiertas,
los murmurantes refugios de noches sin descanso
en baratos hoteles y restaurantes con aserrín y conchas...

T. S. Eliot en La Canción de amor de J. Alfred Prufrock (1917)

Caminemos, un paso y otro paso.
No dejemos que el tedio nos domine
mandamos al carajo a todo mundo
y enlodemos de amor
nuestras paredes.

Vamos, andando, vamos, abramos
esos hoteles aún no inaugurados
convirtamos en templos los burdeles
y gocemos en paz con tu sonrisa
de luna llena y tus piernas sobre
mis hombros; vamos, ¿qué esperas...?
Vamos. No pares que la muerte nos
llega y nos asalta por paredes sin tedio
con música muy suave, digna de ser
escuchada en otras vidas que no sean
las nuestras de opresión y miedo.

Vamos, vamos, no pares ¿qué te ocurre?
¿No puedes más? No me desanimes,
temo caer en esa maraña de desesperanza
en que se ha convertido tu descanso
y
mi tedio; ¡fascinerosos: vamos, vamos...
vamos...! 

martes, 12 de julio de 2016

YO TENGO UN SUEÑO, Benjamín A. Araujo Mondragón


Yo tengo un sueño
MARTIN LUTHER KING
Eres ejemplo en este siglo XXI
de lo que ya pocos recuerdan
que hiciste, apenas, en el siglo
anterior, el siglo XX. Ingratitud
y llamas de desconsuelo hay
en nuestra desmemoria; amén
que tus oficios cristianos, muy
cristianos, eran y son testimonio
de vida hecha discurso vital.

Yo tengo un sueño, I have a dream,
dijiste aquella vez en el Lincoln Memorial
de Washington, en 1963, y a todos sacudiste;
fue justo en esa marcha que reunió
a 250 mil seguidores por la paz y
la igualdad en ese movimiento
que encabezaste de manera ejemplar
con tu gran carisma de líder nato;
tus acciones provocativas y pacíficas
promovieron un cambio radical de raza
a raza, la discriminación fue mal vista
y todos reconocimos igualdad en las
caras y los cuerpos, los pensamientos
de unos y de otros por todo el universo.
el Nobel de la Paz, en 1964, coronó
el reconocimiento de multitudes por
todo el mundo conocido en ese tiempo…

…pero igual que a Gandhi, el pacifista
mayor, igual que a Jesucristo, las balas
lo crucificaron y le cegaron la vida
en ese trágico 1968, de funesta memoria
para todos quienes le seguimos…

Cabe decir que en mi aldea, en Toluca, capital del estado de México, en aquellos tiempos, yo fui, según me dijeron el primer
extranjero que, fuera de USA, llevó al cabo un homenaje, justo al otro día de su asesinato, el 5 de abril de 1968, en la Preparatoria “Adolfo López Mateos” de mi Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).
Loor a la memoria de este gran hombre, de quien hemos recogido en internet algunos datos biográficos:
“Hijo de un ministro baptista, Martin Luther King estudió teología en la Universidad de Boston. Desde joven tomó conciencia de la situación de segregación social y racial en que vivían los negros de su país, y en especial los de los estados sureños. Convertido en pastor baptista, en 1954 se hizo cargo de una iglesia en la ciudad de Montgomery, Alabama.
Muy pronto dio muestras de su carisma y de su firme decisión de luchar por la defensa de los derechos civiles con métodos pacíficos, inspirándose en la figura deMahatma Gandhi y en la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau. En agosto de 1955 una humilde modista negra, Rosa Parks, fue detenida y multada por sentarse en la sección reservada para blancos de un autobús; King dirigió un masivo boicot de más de un año contra la segregación en los autobuses municipales.
La fama de Martin Luther King se extendió rápidamente por todo el país y enseguida asumió la dirección del movimiento pacifista estadounidense, primero a través de la Southern Cristian Leadership Conference y más tarde del Congress of Racial Equality. Asimismo, como miembro de la Asociación para el Progreso de la Gente de Color, abrió otro frente para lograr mejoras en sus condiciones de vida.
En 1960 aprovechó una sentada espontánea de estudiantes negros en Birmingham, Alabama, para iniciar una campaña de alcance nacional. En esta ocasión, Martin Luther King fue encarcelado y posteriormente liberado por la intercesión de John Fitgerald Kennedy, entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos, pero logró para los negros la igualdad de acceso a las bibliotecas, los comedores y los estacionamientos.
En el verano de 1963, su lucha alcanzó uno de sus momentos culminantes al encabezar una gigantesca marcha sobre Washington en la que participaron unas 250.000 personas, ante las cuales pronunció el discurso hoy titulado I have a dream(Tengo un sueño), una bellísima alocución en favor de la paz y la igualdad entre los seres humanos. King y otros representantes de organizaciones antirracistas fueron recibidos por el presidente Kennedy, quien se comprometió a agilizar su política contra el segregacionismo en las escuelas y en la cuestión del desempleo, que afectaba de modo especial a la comunidad negra.

Martin Luther King se dirige a la multitud en la marcha sobre Washington (1963)
No obstante, ni las buenas intenciones del presidente, quien moriría asesinado meses más tarde, ni el vigor ético del mensaje de Martin Luther King, premio Nobel de la Paz en 1964, parecían suficientes para contener el avance de los grupos nacionalistas de color contrarios a la integración y favorables a la violencia, como Poder Negro, Panteras Negras y Musulmanes Negros. La permeabilidad de los colectivos de color (sobre todo de los que vivían en los guetos de Nueva York y de otros estados del norte) a la influencia de estos grupos violentos ponía en peligro el núcleo del mensaje de King, el pacifismo.
En marzo de 1965 encabezó una manifestación de miles de defensores de los derechos civiles que recorrieron casi un centenar de kilómetros, desde Selma, donde se habían producido actos de violencia racial, hasta Montgomery. La lucha de Martin Luther King tuvo un final trágico: el 4 de abril de 1968 fue asesinado en Memphis por James Earl Ray, un delincuente común de raza blanca. Mientras se celebraban sus funerales en la iglesia Edenhaëser de Atlanta, una ola de violencia se extendió por todo el país. Ray, detenido por la policía, se reconoció autor del asesinato y fue condenado con pruebas circunstanciales. Años más tarde se retractó de su declaración y, con el apoyo de la familia King, pidió la reapertura del caso y la vista de un nuevo juicio.


Obra e ideario
Martin Luther King entendió como una condición esencial de la dignidad humana la igualdad racial, la cual se hallaba por otra parte legitimada, en el plano político, por los principios de la democracia norteamericana (de la cual siempre se declaró partidario), y en el plano moral, por los principios religiosos. En consecuencia, la acción destinada a la conquista de los propios derechos no debía ser considerada jamás como subversiva ni revolucionaria. King no proclamaba la violación de la ley, sino que sostenía que no pueden obedecerse leyes injustas, porque éstas se oponen a la ley moral. Señalaba el camino del amor en contraposición a la inactividad de los negros pasivos y al odio exasperado de los nacionalistas. Y se dolía de no haber sido ayudado y comprendido por la iglesia blanca.
En este sentido, King adaptó y desarrolló el concepto de Gandhi de la no violencia, que supo aplicar de forma creativa en una serie de campañas antisegregacionistas que le convirtieron en el líder más prestigioso del movimiento americano para los derechos civiles, le valieron la concesión en 1964 del premio Nobel de la Paz y provocaron su asesinato a manos de un racista fanático en 1968. Tras su fallecimiento, el movimiento negro estadounidense emprendió un camino más abiertamente revolucionario y violento, alejado de la inspiración cristiana y liberal de King, cuya memoria, a pesar de todo, sigue siendo venerada y amada por las masas de desheredados de su raza.
El mismo año del Nobel, el presidente Lyndon Johnson, sucesor de Kennedy tras el magnicidio, promulgó la ley de derechos civiles, que consagraba la igualdad de todos los ciudadanos. Según King, los negros tenían que abandonar su abstracta neutralidad política para estrechar alianzas electorales y apoyar a los candidatos dignos de confianza, porque "la influencia de los negros en el poder político es importante". Solamente entonces se alcanzaría la verdadera meta de la libertad, porque el destino de los negros está unido al de toda América.”

jueves, 23 de junio de 2016

MIRO, Benjamín A. Araujo M.

Benjamín A. Araujo Mondragón
MIRO

Miro a tus ojos:
ahí habita la luna,
hasta en el día...

miércoles, 15 de junio de 2016

ORACIÓN POR LOS REFUGIADOS, Benjamín Adolfo Araujo Mondragón

ORACIÓN POR LOS REFUGIADOS

Señor, tu eres justo; pero tu pueblo amado,
el pueblo de Jesús Cristo, fue un pueblo sin tierra
y sin asilo. Tú les pediste, durante siglos, que
tuvieran paciencia. Y la tuvieron. Desperdigados,
vacíos de hogar y de raíces, viajaron por entre
las aguas del mar…y al parecer lo consiguieron:
pero luego otro pueblo, el romano, les dominó…

Parece eterno sufrir de tu pueblo, señor,
ya no el pueblo judío, sino todos los pueblos
pero especialmente los del Oriente, ¿por qué?
(Ese es un misterio inabordable) pero miles y
miles de ciudadanos son desplazados o no les
admiten, ni les dan asilo…

¡¡¡Protégelos, Señor; invoco a tu misericordia!!!