martes, 30 de agosto de 2011

AURORA



Quise encontrar la Aurora

y me perdí en los cerros

en dirección contraria o en dirección opuesta

que no existen;

desde luego,

he quedado

más lleno

y más vacío

que de costumbre.



Me desnudé en el centro del Arcoiris

me bañé en los colores

a ritmo de ráfagas violentas de ametralladoras

Made in USA

vietnamitas,

vociferé entre el verde,

el amarillo

y el anaranjado

de los golpes de estado

y dictaduras de latinoamérica

y desperté

perdido entre los cerros

que son camino llano

sin dirección alguna.



Confidencial:

desde luego,

he quedado

más lleno

y más vacío

que de costumbre.





DEL LIBRO A propósito,

1981. UAEM.

Colección XXV Aniversario.

H A M B R E

Cuantas veces anduve

con los dedos del hambre...

...de puntillas...

reconocí en tus centros

el banquete

volé

palmípeda ave del deseo callado

me posé sobre el nido de tu sueño

y en tu onírica cara...

...me veía...



Cuantas veces anduve

con los huesos del tedio...

...de rodillas...

recosté

la retórica

difunto círculo que domina

para acallar las voces...

...la voz del hambre...

no bastan los fusiles

los decretos sellados

o la mentira güera

de un barato producto



Para volver silencio la poesía

faltaría que la muerte se muriera

que la sed

vomite de humedad

o que tu nombre

calle

y abandone

estas llanuras...




A propósito, 1981.

Universidad Autónoma del Estado de México.

pp. 19.

Primera edición.

Colección XXV Aniversario.

MORTAJA



Hemos de venir a menos,
cuando la montaña
deje que la alcancemos.

Mañana,
resulta un homenaje,
al apetito y la maña.

Sumemos.
Todo lo que hacemos aquì,
puede contar,
al momento en que
nos lleve el viento.

La mortaja prometida
es volver al viento.
El fuego habita
estancias de la
eternidad.
Pero la tierra es
pasajera:
volveremos al cielo,
que es de agua.

Compañeros peces,
hermanos acuàticos
de la eternidad.




(DEL LIBRO "VAIVÉN", 1998).

SEÑORA ENLUNADA

En puertas canceladas
que conducen
a terrenos de luz
algodones de sombras

En ventanas abiertas
poseídas
por el don finito
terciopelos de nada

Por paredes y techos
escurriendo
más lenta que la fiebre
la señora de las lunas
apareceres de ausencia
dando tumbos
trastabilleo y malabar
inscribe señales
y cae al piso

Se arrastra por momentos
grita sospechas de presente
y descarga serpientes de pasado
para anunciar atardeceres

¿Se arrastra la dueña de la noche
o nosotros volcamos
nuestro vaso de ausencia
a tanto inventarnos eternos?

El augur se hace dueño
y posterga
puertas ventanas techos y paredes
para darnos
el suelo
e inscribir en las frentes
nuestro sino

Generaciones
se reúnen en asamblea de sangre

Se mezclan quienes fueron
con los que son
y escuchan a los negados
que no han podido estar
ni ser
a golpe de imposibles

El corazón se agota
y sueña que es palabra
su onirismo se inventa
en papel para cartas

La señora se enluna
cohabita
con paisajes y espejos
tejidos en hilo
de soñar
y convierte
allá
en sus terrenos
a la asamblea
en cosecha
y a las cartas
en epitafios mudos

Todos
solos
a fuerza
de estar juntos
crecemos
a la muerte

Salta el sapo cantor
y dicta:
No se puede creer
la muerte de los que
aman
tampoco es verdadera
la vida
de los que
no lo hacen

La cúpula del mundo
se vuelca
y grita oscuros
se renace instrumento musical
se entrega al gran sapo

La señora se oculta
lanza una gran sonrisa
que vuelve
montañas y horizonte

Todos
asamblea de nómadas
bebemos
y amamos

Para ir a la montaña
que se vuelve sonrisa
enlunación señora
huella en la sangre
marca del sueño
cosmos en otro cosmos
y gotas de mirada sin párpado

*Poema de 1968. Publicado en 1984, en el libro "Surco de palabras"
Colecciòn Becarios. Centro Toluqueño de Escritores.